La cápsula espacial Orion de la NASA amerizó ayer en el Pacífico, completando la misión Artemis 1, un viaje de más de 25 días alrededor de la Luna con el objetivo de que los humanos regresen allí en sólo unos años.

El amerizaje tuvo lugar frente a la isla mexicana de Guadalupe.

«Este día marca un gran logro para la NASA, Estados Unidos, nuestros socios internacionales y toda la humanidad», dijo el jefe de la agencia espacial estadounidense, Bill Nelson, en un comunicado de prensa.

La cápsula, que no llevaba astronautas a bordo, reingresó en la atmósfera terrestre a una velocidad de 40 mil  km/h y debió soportar un calor de 2,800 grados centígrados, la mitad de la temperatura de la superficie del Sol.

El principal objetivo de la misión era probar el escudo térmico de Orion, que con sus 5 metros de diámetro es el mayor jamás construido.

El vertiginoso descenso de la nave espacial fue frenado primero por la atmósfera y luego por al menos 11 paracaídas, hasta alcanzar una velocidad de unos 30 km/h al tocar el agua

«Tuvimos un amerizaje absolutamente perfecto«, dijo Melissa Jones, encargada de las operaciones de recuperación de la NASA.

Poco después, helicópteros sobrevolaron la nave espacial, que no mostraba daños aparentes. Orion debía ser dejada unas dos horas en el agua, mucho más tiempo del que se hubiera destinado con astronautas a bordo, con el fin de recopilar información, fundamentalmente sobre el calor inducido al interior.

Luego, buzos le conectaron cables a Orion para subirla al USS Portland, un buque de transporte anfibio cuya parte trasera está parcialmente sumergida. A continuación, bombearon el agua, lo que permitió depositar lentamente la cápsula sobre una plataforma especialmente diseñada para sostenerla.

El USS Portland se dirigirá luego a San Diego, California, donde la cápsula se descargará en los próximos días.

El éxito de esta misión era crucial para la NASA, que ha invertido decenas de miles de millones de dólares en el programa estadounidense para regresar a la Luna con humanos, en el programa Artemis.

Fuente: Excélsior