La piel es un órgano muy sensible el cual requiere cuidados y atención como cualquier otro de nuestro cuerpo, sin embargo, al expresar de manera visible los estados de ánimo de las personas suele verse afectada por periodos de estrés y ansiedad, los cuales pueden dejar importantes efectos. 

Expertos en salud aseguran que el estrés es capaz de producir o agravar problemas latentes o que ya se encontraban presentes en nuestra piel. Esto se debe a que la piel expresa de manera visible todos nuestros estados de ánimo, por lo que con certeza veremos en ella los efectos del momento y las circunstancias que estamos viviendo.

Ademas, cuando una persona tiene ansiedad de un modo continuado «se genera una mayor producción de cortisol y adrenalina que, a su vez, van a afectar notablemente a la producción de estrógenos y testosterona, lo que va a originar alteraciones de distinto tipo en nuestra piel”, explican algunos expertos.

La piel luce afectada durante los periodos de estrés

Durante un periodo de estrés o ansiedad el cortisol debilita el sistema inmune, lo que detona un efecto en nuestra piel: el aumento de la respuesta inflamatoria. Una situación sostenida de ansiedad puede detonar síntomas en la piel, tales como la aparición de granos aislados o en forma de un brote de acné, algo que es bastante notorio en algunas personas.

Todos estos problemas en la piel ocurren debido a las distintas alteraciones hormonales que provoca en nuestro organismo la ansiedad, la cual afecta directamente a la degradación del colágeno y del ácido hialurónico, importantes para lucir una piel más joven y tersa.

Los expertos en salud y cuidados de la piel destacan que durante este tipo de episodios, en el caso específico del colágeno, el cortisol que se segrega es capaz de hacer que su pérdida sea diez veces superior a la normal. Esto se traduce en marcadas líneas de expresión, un tono más apagado y pérdida de volumen.

Además son importantes las consecuencias que se derivan de los problemas que se asocian con la ansiedad y el estrés, ya que pueden llegar a afectar el cutis; entre ellos el insominio o la falta de sueño, la cual puede provocar ojeras, hinchazón en los ojos e incluso una interrupción en el proceso de regeneración celular a largo plazo.

Fuente: El Heraldo

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