Era el 11 de septiembre de 2001. Diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones comerciales estadounidenses cargados de combustible que se dirigían a varios destinos de la costa oeste. 

En total, 2 mil 977 personas murieron en los ataques terroristas perpetrados contra la ciudad de Nueva YorkWashington y las afueras de Shanksville, Pensilvania.  

Un agente del Servicio Secreto, el jefe del personal del presidente y un ayudante militar se agruparon a bordo del Air Force One para decidir quién iba a decirle al presidente George W. Bush que los supervisores del Servicio Secreto habían determinado que era demasiado peligroso regresar a Washington DC.

Momentos antes, Eddie Marinzel, el principal agente del Servicio Secreto sobre el detalle del presidente, estaba a la derecha de Bush en un momento ahora icónico del 11 de septiembre. El jefe de personal Andy Card acababa de informarle sobre los ataques terroristas mientras leía a los estudiantes de una escuela primaria en Florida

«Cuando vi la expresión del rostro del presidente supe que había algo malo», dijo Marinzel en entrevista con CBS News a pocos días de que se cumplan 20 años de los atentados.

La misión de Marinzel era sacar al presidente del aula y llevarlo al Air Force One lo más pronto posible, para así «esconderse en el cielo» hasta averiguar lo que estaba pasando. 

«Hicimos un despegue muy empinado», explicó. «Nuestra idea era, ya sabes, escondernos en el cielo hasta que podamos averiguar qué estaba pasando». 

Unos aviones de combate escoltaban al Air Force One, protegiendo al presidente de cualquier posible ataque. Se temía que las Torres Gemelas y el Pentágono fueran el comienzo de un plan de batalla más amplio de Al-Qaeda

«No lo traigas de vuelta. Está demasiado inquieto. No sabemos qué más hay ahí afuera», recordó la orden Marinzel

Steven Stasiuk, un agente del Servicio Secreto que estaba fuera de servicio, corrió a la Casa Blanca en cuanto supo de los ataques. 

«Todo el mundo simplemente apareció. No hubo que decirle a nadie que entrara», dijo.

El agente del Servicio Secreto Nick Trotta estaba con la primera dama Laura Bush en Capitol Hill antes de evacuarla a la sede del Servicio Secreto

«Desempeñamos un papel. Y ese papel es realmente evacuar y brindar esa seguridad», dijo. 

Asimismo, Trotta dijo que la primera dama estaba preocupada por sus hijas Barbara Jenna, quienes se encontraban en la universidad, pero las jóvenes ya habían sido evacuadas por agentes del Servicio Secreto y llevadas a hoteles cercanos. La primera dama, también estaba ansiosa por dejar la sede y hablar con su esposo, dijo Trotta. 

«Le dije que este era el mejor lugar. Era el lugar más seguro», dijo, 

Por otra parte, en la Casa Blanca se dio la orden al agente del Servicio Secreto Tony Zotto de llevara al vicepresidente Dick Cheney al búnker que se encuentra ahí mismo. 

«Estaba viendo televisión», dijo Zotto. «Sabía que tenía problemas cardiacos antes. Así que quería asegurarme de que el estrés de sacarlo de la oficina y arrastrarlo por las escaleras no tuviera un efecto negativo en su corazón». 

En el búnker, un ayudante militar le dijo a Cheney que se acercaba otro avión secuestrado. 

“Él dijo: ‘Señor vicepresidente, tenemos un avión que pasa por Pensilvania, en dirección a Potomac. Es un avión secuestrado. Necesitamos su autorización para derribarlo’. Y él dijo: ‘¿Es un secuestro confirmado?’ Y el oficial dijo: ‘Sí, señor, lo es’. Simplemente dijo: ‘Está bien, quítelo’ «, dijo Zotto. 

El vuelo 93 no fue derribado. Se estrelló después de que los pasajeros y la tripulación lucharan contra los secuestradores. 

«Mientras viva, nunca olvidaré lo que sucedió», dijo Marinzel, quien estaba con Bush ese día. «Estoy seguro de que el resto de mis compañeros sienten lo mismo». 

Fotos inéditas del 9/11

A través de su cuenta oficial de Twitter, el Servicio Secreto de los Estados Unidos, ha publicado a través de los días una serie de fotografías nunca antes vistas de los atentados ocurridos en Nueva York el 11 de septiembre del 2001 contra las Torres Gemelas. 

En una de las imágenes se pueden ver las grandes columnas de humo que salen del interiro de las Torres, luego de la colición de los aviones contra los edificios. 

Una segunda imagen muestra al equipo del Servicio Secreto encabezado por el director Brian Stanfford atendiendo la crisis ocurrida durante los ataques. 

En la tercera imagen compartida, se aprecia una de las calles cercanas a la Zona Cero cubierta por una densa capa de polvo causada por el colapso de las Torres. Asimismo, se logra ver a una persona cubrir su rostro para evitar la inhalar el polvo que vuela alrededor. La instantanea fue captada por un empleado del Servicio Secreto. 

En otra fotografía compartida muestra algunos automóviles y limosinas, cubiertos de escombros y tierra. Algunos de estos muestran signos de haber sido alcanzados por las llamas. Los autos parecen estar ubicados en algún estacionamiento subterraneo de los edificios. 

En la última imagen del momento se puede ver el momento preciso en el que el World Trade Center colapsa dejando únicamente una inmensa nube de polvo y escombros volando cerca. La fotografía fue tomada desde un ángulo en el que se logra ver una cruz que aparentemente se encuentra sobre una capilla. 

El 14 de septiembre, el presidente George W. Bush se presentó en la Zona Cero del atentado acompañado por el subdirector adjunto del Servicio Secreto Frank Larkin y personal de emergencia que asistió durante los ataques en el rescate de las personas que se encontraban en las Torres Gemelas

Fuente: El Heraldo de México

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