Una mujer de 31 años y que se encontraba en el último mes de embarazo fue asesinada de un disparo la madrugada de este domingo cuando regresaba de su baby shower. La policía local informó que la víctima recibió un tiro en la cabeza cuando intentaba separar a su ex paraja y su novio, quienes peleaban en la calle.

De acuerdo con el New York Post, Shanice Young, de 31 años, estaba bajando los regalos de su auto y colocándolos en la entrada de su casa cuando escuchó que ambos hombres reñían. Intentó separarlos pero su ex novio le disparó de muerte en la cabeza y luego huyó, dijeron fuentes a la policía de Harlem, en Manhattan, Estados Unidos.

Las autoridades de Nueva York continúan con la busqueda del responsable, quien al momento del crimen portaba una mascarilla de camuflaje; según los informes, en el lugar fueron hallados tres casquillos de calibre .40; mientras que la mujer perdió la vida a un lado de su automóvil, a pesar de los reiterados intentos de un uniformado por salvarla a ella y al bebé.

Shanice tenía 8 meses de embarazo y era mamá de una niña de 6 años. Foto: Especial

Testigos relatan cómo pasó todo

El portero del edificio, José Morales, dijo a la policía que escuchó disparos afuera y que cuando se asomó únicamente alcanzó a ver al policía tratando de reanimar a Shanice, quien además del bebé que esperaba, era mamá de otra niña de seis años y además se hacía cargo de su hermana menor desde el año pasado, pues su madre murió a causa del cáncer.

Thurman Young, padre de la joven, relató al Daily News que «ella iba a dar a luz en cinco días, la última cosa que me dijo fue ‘este bebé llega en cinco días, papi, prepárate'», dijo el hombre de 57 años, quien además contó que fue quien le ayudó a guardar los regalos en el auto. Ella prometió que lo vería al día siguiente y luego se fue a casa.

Por su parte, una amiga de la joven, identificada únicamente como Candice, relató al New York Post que la  futura madre volvía de su baby shower y que todos los regalos estaban alineados en el pasillo del edificio cuando escuchó la gresca. La testigo, visiblemente afectada por el crimen, dijo que no se logra explicar cómo una persona podría dispararle a una embarazada, «tienes que estar loco», lamentó la mujer.

Afuera de la casa de Shanice, vecinos, amigos y policías locales colocaron un pequeño altar en su honor hecho con varias cajas de cartón. Dentro de ellas reposan muchas veladoras con imágenes religiosas e incluso hay letreros que exigen un alto a la violencia armada (End gun violence).

Fuente: El Heraldo de México

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