Historias sobre condenas en prisión que terminan con un “usted disculpe” siempre existen, en esta ocasión siete afroamericanos que fueron sentenciados a muerte hace 70 años fueron perdonados.

Los “siete de Martinsville” fue un grupo de jóvenes afroamericanos que hace siete décadas fueron sentenciados a la pena de muerte en un dudoso juicio por violación. Muchas personas creen que no fueron culpables, pero el tribunal integrado únicamente por personas blancas cuyas pruebas nunca fueron contundentes dictó lo contrario.

En su momento, el presidente de Estados Unidos, Harry S. Truman recibió peticiones por todo el país para la liberación de los jóvenes que tenían entre 18 y 21 años de edad; sin embargo no impidió que en 1951, los afroamericanos murieran en la silla eléctrica acusados de violar a una mujer blanca.

Sin embargo, 70 años después de las ejecuciones, el gobernador del estado de Virginia, Ralph Northam, firmó los indultos póstumos como “reconocimiento” de que el grupo de jóvenes fue juzgado sin el debido proceso.

«Todos merecemos un sistema de justicia penal que sea justo, equitativo y que funcione bien, sin importar quién eres o cómo te ves. Si bien no podemos cambiar el pasado, espero que la acción de hoy les brinde una pequeña dosis de paz», dijo Northam en un comunicado.

Muchas personas creen que la acusación y sentencia de los “siete de Martinsville” fue un exceso y se basó solamente en el color de la piel de los jóvenes.

Una mujer religiosa acusó que fue violada por 13 afroamericanos

En 1949, una mujer religiosa que iba a predicar en el barrio de Martinsville, en Virginia, donde los habitantes eran en su mayoría afroamericanos, ingresó a un barrio peligroso y ahí denunció que fue abusada sexualmente por 13 hombres afroamericanos.

Tras la denuncia, la policía arrestó a los jóvenes que se conocerían como los “siete de Martinsville”:

  • Frank Hairston Jr. y Lee Hairston, ambos de 18 años.
  • Booker T. Millner y Joe Henry Hampton, de 19 años.
  • James Luther Hairston de 20 años.
  • John Claybon Taylor de 21 años.
  • Francis DeSales Grayson de 37 años.

Tras su arresto, los procesos judiciales de cada uno de los jóvenes no duró ni un día, el proceso más largo fue de dos horas y el más corto de media hora. La indagatoria del caso reveló que no todos los acusados pudieron leer mi confesión que terminaron por firmar.

Un medio local citó al más joven de los acusados asegurar que Dios sabía que jamás había tocado a ninguna mujer mientras se despedía de este mundo.

Casi dos décadas después de la ejecución de los “siete de Martinsville», la Corte Suprema de EU dictaminó que la pena capital para una violación en la que no muriera la víctima era un castigo cruel y desmedido, según información de la BBC.

Fuente: El Heraldo de México

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