La princesa Diana, inolvidable integrante de la realeza, nació el 1 de julio de 1961 en Park House, Sandringham, Norfolk. Su familia había estado aliada con la familia real británica varias generaciones. Su hermano pequeño, llamado John, falleció poco después de su nacimiento, antes de que Diana naciera. Vivió buena parte de su infancia en Park House, en la finca de Sandringham. Su familia, los Spencer, alquilaron una casa a la reina Isabel II por lo que Diana llegó a jugar con los hijos de la reina.

Sus padres se divorciaron cuando ella tenía siete años. Posteriormente, cuando tuvo que convivir con su madrastra debido a que su madre perdió la custodia, pasó por una relación sumamente problemática y poco armoniosa, debido a la “hostilidad” de Raine, condesa de Dartmouth.

Inicialmente fue educada en casa, luego empezó su educación en Silfield Private School en Gayton, Norfolk. La verdad es que no poseía grandes cualidades académicas, pero fue reconocida con un premio de West Heath por su persistente búsqueda en ser solidaria con la comunidad.

Reprobó en dos ocasiones los exámenes de secundaria, y era notorio como no mostraba gran interés en ir a la universidad, por lo que fue enviada por unos meses al instituto Videmanette en Suiza, su primer viaje en avión, y al llegar estudió francés, confección, taquigrafía y mecanografía.

Se independizó a los 18 años gracias a la herencia que le dejó su bisabuela materna, Fanny Work, y con estos recursos obtuvo su primer departamento en Inglaterra.

Al regresar a Londres, compartió el departamento con dos amigas suyas, Carolyn Bartholomew, una amiga de la escuela a la cual conoció en West Heath a los 12 años y Anne Bolton, a quien conoció en unas vacaciones de esquí. Tiempo después compartiría el departamento con Sophie Kimball y Philippa Coaker. Anne Bolton dio una entrevista para conversar acerca de su relación con Lady Di, y habló sobre como la incipiente fama en la vida de Diana transformó sus vidas cotidianas.

“Solíamos sentarnos por la noche mirando detrás de las cortinas, preguntándonos cuándo se iría el último coche. Por la mañana es probable que hubiera otros 30 ahí abajo, esperando a que fuéramos a trabajar”, señaló la amiga de Lady Di.

Diana de Gales junto a víctimas de explosiones en minas
FOTO: Especial

Mujer altruista

Era considerada una verdadera filántropa, de hecho, es una de las primeras personas famosas en haber hablado sobre la desigualdad y discriminación que sufrían los pacientes de Sida. En 1987 estrechó la mano de un paciente con VIH, al visitar el Middlesex Hospital. Este suceso causo gran controversia debido a la forma en la que se percibía a la terrible enfermedad en aquellos tiempos. 

Asimismo, Lady Di tenía una campaña antiminas llamada Campaña Internacional para la Prohibición de Minas, junto con su coordinadora norteamericana Jody Williams. La organización reúne a 1,000 grupos gubernamentales en 60 naciones para incitar a las potencias industriales de cesar la minería, actividad que mata a 26,000 personas al año. Lady Di promocionó la campaña en un viaje a Bosnia para dar una entrevista junto a decenas de personas víctimas de las explosiones ocurridas en minas.

Diana de Gales en un viaje de Angola promocionando su campaña Antiminas
FOTO:Especial

Debido a esta admirable campaña y misión humanitaria, obtuvo un homenaje póstumo en 2017 y fue galardonada por el Premio Nobel de la Paz en 1997.

Llegó a practicar piano demostrando gran habilidad en el instrumento, y de igual manera destacó en el buceo y la natación, además de que estudió ballet y claqué, sin embargo tuvo que abandonar el ballet debido a su estatura.

Princesa Diana junto a la reina
Isabel en un evento de la realeza
FOTO: Especial

 

La humildad de la princesa

A pesar de tener una ascendencia noble, Lady Di tuvo trabajos comunes y corrientes que no involucraban a las cámaras o la atención pública masiva. Trabajó por un tiempo en un jardín de infantes, hasta que obtuvo el puesto de maestra. Incluso, luego de su trabajo como docente, estuvo colaborando junto con su hermana Sarah Spencer en la industria de bienes raíces, antes de conocer a su futuro esposo.

Se dedico a otras actividades para ganarse la vida como pintar  paredes, limpiar casas y hacerla de niñera. Se dice que siempre fue una mujer con gran disposición y entusiasmo en hacer las cosas ella misma pese a su alto nivel social que fácilmente le hubiera permitido solicitarlo a alguien más.

Su carisma y consistente atención por lo más necesitados fueron unos de los muchos factores que la colocaron en el interés del ojo público, ganándose los corazones tanto en su pueblo como en el resto del mundo.

Fue en 1977, cuando ella tenía 16 años, que conocería a Carlos, príncipe de Gales, el heredero de la corona británica. Él tenía 29 años y salía con su hermana mayor, Lady Sarah. Se dice que su primera cita fue cuando el príncipe Carlos invitó a la princesa al yate real Britannia para navegar hacia Cowes.

Fuente: El Heraldo de México

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