El presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que su antecesor Enrique Peña Nieto le confesó que fue traicionado por quienes recibieron favores.

«Rucuerdo que en una plática que sostuve con Enrique peña Nieto cuando aún era presidente constitucional y yo presidente electo, él se quejaba de la traición de quienes recibieron favores y luego lo desconocieron y hasta lo convirtieron en el payaso de las cachetadas», dice el presidente en su nuevo libro «A mitad de camino».

En la página 228, del capítulo «Los opositores», el presidente López Obrador explicó que la ingratitud es un distintivo de los potentados.

No es un pecado, agrega el presidente, y es sabido que la mayoría de los empresarios de Monterrey siempre han presionado para sacar raja del gobierno y en especial de la hacienda pública. 

Aunque luego reconoce que los empresarios Carlos Slim, Alberto Baillères, Germán Larrea o Ricardo Salinas Pliego, en el terreno político, respetan la investidura presidencial y no se apasionan tanto por lo electoral y aunque no estén de acuerdo con su gobierno actúan con prudencia.

«Cosa distinta es el caso de algunos integrantes del grupo de los 10 de Monterrey, de los Coppel de Sinaloa y de empresarios de menor monta vinculados al pan que actúan con demasiada carga ideológica conservadora», detalla.

El presidente sostiene que aunque los principales empresarios del país no se metieron en la pasada elección,  hubo casos como el de José Antonio Fernández, dueño de la cadena Oxxo, y algunos otros con posturas muy conservadoras que financiaron al Grupo Frenaa, un intento de falange de ultraderecha, movido por intereses económicos o por el fanatismo.

También se lanza contra Gustavo a De Hoyos, quien presidió la COPARMEX, organismo que -dixe el presidente– actúa más como un sector del PAN que como auténtica representación empresarial.

La iglesia

En la página 232, el presidente reconoció que la iglesia Católica también ha estado muy respetuosa de la autoridad legal y legítimamente constituida, «lo cual no es poca cosa».

«Sólo algunos jerarcas de la Iglesia Católica tomaron partido contra nosotros, siendo el más notorio el arzobispo emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, quien llamó de manera ilegal en pleno periodo de veda electoral a no votar por Morena, alegando que si se votaba por los que están en el poder se viene la dictadura o se pierde la libertad porque se trata de un sistema comunista, socialista que esclaviza, que la economía está ya de por sí dañada y que si se le da a todas las facultades a su gusto vamos a quedar muy pobres como está Cuba y Venezuela», expuso.

Respecto a los medios de comunicación, el mandatario dijo que la mayoría d e los «convencionales» lo han atacado.

Fuente: El Heraldo de México

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