Germán Ortega, comediante mexicano conocido por su participación en el programa Relatos Macabrones, compartió en exclusiva que aunque actualmente no tiene trabajo debido a la pandemia por Covid-19, se siente muy agradecido de «haber brincado este virus», pues hace unos días reveló que él y su familia contrajeron la enfermedad y tuvieron que estar aislados hasta recuperarse.

En entrevista para «Aquí contigo» de El Heraldo Televisión, el comediante reflexionó sobre todos los aprendizajes que le dejó la situación. También aprovechó para agradecer al personal de salud que actualmente se encuentra realizando su labor lejos de su familia.

Ortega explicó que actualmente se siente «raro» porque ha visto que muchas personas no están acatando las medidas de higiene para evitar contagiarse, por lo que llamó a la población a evitar ser negligentes para que las pérdidas que ha habido en este tiempo «no sean en vano».

«Trato de quedarme con lo positivo de la situación»

Con el sentido del humor que lo caracteriza, el comediante compartió que trató de tomar la enfermedad de manera positiva e indicó que su esposa aún se está recuperando:

«Literalmente lo tomamos positivo en casa. Nunca lo maldije, es una bacteria, pero no la maldije porque la podía hacer enfurecer. Me preocupaba la situación de mi familia, pero a lo más que llegó fue que mi esposa e hijo perdieron el sentido del gusto y del olfato. Yo tuve otros síntomas, cansancio y tos, pero no me pegó tan duro».

Sobre la falta de trabajo

Asimismo, dijo que él quiere dejar de ser un «portavoz de malas noticias» y explicó que se siente muy afortunado porque su trabajo consiste en hacer reír y entretener a las personas. Sin embargo, dijo estar consciente de que la situación no es igual para todos, pues además de la enfermedad, otro problema que ha surgido a raíz de la pandemia ha sido la falta de trabajo.

De hecho, él mismo aceptó que en este momento se encuentra sin trabajo, pero planeando muchas de las actividades y proyectos que quiere realizar en un futuro. El estrés por no tener de donde obtener ingresos le produjo un pequeño derrame en el ojo, pero actualmente ya se está recuperando.

El Mascabrother finalizó agradeciendo por las enseñanzas obtenidas durante la pandemia. Esta experiencia hizo que aprendiera a valorar mucho de lo que tiene a su alrededor y espera que así lo tomen los demás porque esto no es «un castigo de Dios», sino un momento que nos hace evolucionar como humanidad.

Fuente: El Heraldo de México

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