La Casa Blanca anunció ayer cambios en su regulación sobre comercialización de armas al exterior para facilitar la venta tanto de drones como de armas convencionales, de manera que las empresas estadunidenses ya no tendrán que acudir al gobierno para establecer negociaciones con países extranjeros.

Nuestros socios aliados quieren comprar productos estadunidenses. Saben que nuestra industria produce los sistemas de defensa más tecnológicamente avanzados, complejos, precisos y efectivos”, dijo el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, en una conferencia.

Los dos principales cambios que introducirá la nueva regulación es que las empresas de EU ya no tendrán que recurrir al Departamento de Estado para iniciar conversaciones con potenciales clientes extranjeros y el cambio de categoría de los drones para facilitar su comercialización.

La idea es permitir a las compañías ir directamente a vender, no necesariamente a través del gobierno de Estados Unidos”, agregó la secretaria adjunta de la Oficina de Asuntos Políticos y Militares del Departamento de Estado, Tina Kaidanow.

Esto no implica que cualquier venta de armamento contemplada en la nueva Política de Venta de Armas Convencionales no deba someterse al Congreso, como sucede actualmente.

La ley establece que es el Departamento de Estado el que analiza si una operación cumple con los requisitos establecidos, tras lo cual traslada una recomendación al Congreso, que tiene 30 días para rechazar la venta. Esa parte del proceso no cambia.

Tampoco se deja de aplicar la política que busca evitar la proliferación de armas  “puedan suponer una amenaza a las tropas estadunidenses”, agregó Kaidanow.

Durante demasiado tiempo nos hemos coartado a nosotros mismos a la hora de suministrar a nuestros aliados los recursos que necesitan y que además favorecen nuestros intereses”, sostuvo Navarro, quien resaltó la importancia de potenciar la capacidad militar de estos países para que Estados Unidos pueda reducir su implicación en conflictos.

Además, añadió Navarro, suministrando a estos países el armamento que necesitan se reduce la dependencia de estos Estados de potencias como China y Rusia, cuya creciente influencia en América Latina y China es vista con recelo desde Estados Unidos.

 

Fuente: Excelsior

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